20/04/2015

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Espacio: La nueva carrera comercial

Durante muchos años hemos hablado y disfrutado de la llamada carrera espacial. El ser humano por fin era capaz de alcanzar un sueño ancestral. Para lograrlo, tuvieron que encontrarse en el tiempo el conocimiento tecnológico y la capacidad y ambición de algunos países para superar retos presupuestariamente inalcanzables. Curiosamente el gran motor, además del espíritu de aventura, fue demostrar la superioridad de unas grandes potencias frente a otras. Esta carrera de presupuestos inmensos solo se la podían permitir las grandes naciones o agrupaciones de estas. Para organizar los esfuerzos se crearon las agencias espaciales (NASA, ESA, etc.) como brazos tecnológicos y administrativos para los diferentes proyectos nacionales o supranacionales. Con esta forma de adentrarnos en el espacio los avances se realizaban a base de presupuestos estatales y con ellos hemos vivido periodos muy intensos y otros de demasiada calma. Tras 50 años de incursiones en el espacio, las reglas de juego por fin han cambiado.

La carrera comercial ha comenzado: Hay mucha más gente con ideas y capacidad económica para encontrar su lugar en el espacio.

Aunque el relevo tractor de los presupuestos del Estado a los empresariales lleva haciéndose poco a poco desde hace años, ha sido muy recientemente cuando hemos visto una auténtica revolución comercial en esta fabulosa carrera. La tecnología ha seguido avanzando para ser más accesible, las grandes empresas son capaces de generar más recursos apostando más fuerte, y cierta ola de culto al emprendimiento y a la aventura empresarial ha hecho el resto. En solo dos o tres años han aparecido nuevos nombres “privados” asumiendo el riesgo y el protagonismo de la aventura espacial y, también por qué no, del negocio que puede adivinarse. Hoy hablamos de empresarios como Elon Musk fundador de SpaceX, Richard Branson con Virgin Galactic o Jeff Bezos con Blue Origin. Leemos que Google compra Skybox, una start-up que fabrica y lanza satélites. Planet Labs ya tiene más de 70 satélites en órbita y anuncia una importante inversión para su constelación y Oneworld empieza desarrollar la suya. Grandes corporaciones como Airbus y Safran se unen para desarrollar nuevas lanzaderas de satélites más competitivas en precio. Deep Space Industries explica sus planes para hacer minería en asteroides. Aerojet Rocketdyne y ULA, joint venture entre Boeing y Lockheed Martin, estudian el desarrollo de nuevos motores cohete. Numerosas empresas o fundaciones tienen la capacidad económica para lanzar microsatélites o CubeSats con todo tipo de propósitos. Y por supuesto las empresas en el negocio de telecomunicaciones o de observación de la tierra invierten cada día más en espacio como parte esencial de su modelo de negocio.

En definitiva, ya no solo traccionan los presupuestos de las grandes potencias, la carrera comercial ha comenzado y hay mucha más gente con ideas y capacidad económica para encontrar su lugar en el espacio. La inversión privada como motor supone un nuevo estímulo decisivo, multiplicador de iniciativas y aparición de la competencia comercial. Ahora sí que vamos a avanzar rápido al mismo tiempo que se va a buscar la eficiencia en el esfuerzo. Hay algo que siempre digo: cualquier sector industrial o tecnológico puede ir a mejor o a peor según toque, pero el del espacio solo tiene una previsión, seguir creciendo y, además, solo estamos empezando.

 

 

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2 Comments » for Espacio: La nueva carrera comercial
  1. Seguro que la iniciativa privada hace avanzar la carrera espacial, pero también creo que es justo lavar la imagen de estas inversiones públicas que son caras o baratas según se compare. Hay dos ejemplos que recuerdo:
    1. la misión a Marte de la India fue más barata que la película Gravity
    2. la suma de los presupuestos de 1ª división española igualan el presupuesto de la agencia espacial rusa

    Pongo un enlace con estos datos y otros también curiosos
    http://www.medciencia.com/realmente-son-tan-caras-las-misiones-espaciales/

    • Gracias por tu comentario Manuel.

      Siempre hay que tener cuidado con este tipo de comparaciones. Están las que mencionas que pueden parece absurdas, como el coste de la película Gravity, dinero privado al fin y al cabo que solo busca la rentabilidad económica, y están otras que sacan a la luz terribles dramas sociales, como el fallecimiento de emigrantes por naufragio intentado alcanzar las costas Europeas, o la investigación en enfermedades raras, la lucha contra el Ébola y muchos más. Las partidas presupuestarias estatales representan, mejor de lo que muchos piensan, las prioridades de la sociedad que elige a los representantes que las elaboran. Cuando unos temas tocan la fibra social se asignan recursos que tienen que detraerse de otros que pasan a segundo plano. Aunque nos parezca curioso, hubo una época en la que cumplir la visión de JFK y ganar a los rusos era lo que la gente quería.

      Lo que quiero destacar en este post es el cambio que estamos viviendo en la inversión espacial sin entrar en lo que debería ser o nos merecemos. El capital privado empieza a encontrar el retorno directo a su inversión en Espacio y eso provocará un crecimiento increíble en el mismo. El mercado se abrirá a nuevas ideas, productos y servicios y viviremos una nueva revolución industrial que se justificará por si misma sin tener que recurrir continuamente al debate presupuestario sobre como distribuir los fondos públicos.

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