03/04/2017

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Uso de drones en el exterior en el sector aeroespacial

Al mencionar la palabra «dron», la mayoría de la gente piensa en los drones militares que se utilizan para derribar insurgentes o en los cuadricópteros con cámaras integradas utilizados por los camarógrafos.

En los últimos años, los drones aéreos multirrotor no tripulados se han hecho cada vez más populares y se han utilizado principalmente como plataformas de cámaras móviles. Gracias a su excelente capacidad de maniobra, funcionan mucho mejor para este fin que los helicópteros con control remoto —una tecnología a la que ya apenas se hace referencia. Entre los avances tecnológicos que han permitido esta revolución del dron figuran las baterías de ion de litio de alta capacidad, motores más compactos y una mayor potencia de procesamiento móvil. Esta potencia de procesamiento es fundamental para los drones, ya que son inestables de por sí y, por tanto, dependen de su unidad de control de vuelo para mantenerse en el aire.

El uso de drones en el exterior está regulado en cada vez más países, aunque con diferencias ostensibles en el ámbito de los requisitos y las restricciones.

No obstante, últimamente el uso de drones para fines comerciales se ha convertido en el centro de atención. Amazon, por ejemplo, ha popularizado el concepto de drones para la entrega de pequeños paquetes y que cubren el «último trayecto» de la entrega.

En el sector aeroespacial los drones tienen muchas aplicaciones en exteriores. Este uso está regulado en cada vez más países, aunque con diferencias ostensibles en el ámbito de los requisitos y las restricciones. En el caso de España, esta normativa, muy detallada y donde se exige una serie de permisos y capacitaciones, es potestad de la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea). En el Reino Unido, por su parte, los drones con un peso superior a 20 kg deben cumplir una serie de requisitos de autorización y licencia de tripulación de vuelo. Los drones con un peso inferior a 20 kg deben manejarse dentro del campo visual del operador, pero no requieren que este tenga licencia.

Gracias a una cámara acoplada, los drones se pueden utilizar para inspeccionar el exterior de una instalación. Por ejemplo, los drones con cámara se están utilizando en la actualidad para asegurarse de que no haya nidos de pájaros que bloqueen las canaletas. De este modo, se reduce considerablemente el tiempo de inspección en comparación con una inspección manual. Además, el dron se puede utilizar para ahuyentar a los pájaros y disuadirles de crear nidos en el futuro.

Aerolíneas como Easyjet también están poniendo a prueba los drones de inspección. En este caso, el objetivo es que puedan llevar a cabo la inspección de las aeronaves previa al vuelo de manera totalmente autónoma. La ventaja de los drones, con respecto a los inspectores humanos, es que pueden ver las superficies superiores de las alas y el fuselaje con facilidad.

Los drones con cámaras se están utilizando hoy en día como sistemas de vigilancia. Estos drones suelen controlarse manualmente para patrullar un área determinada y facilitan que el operador identifique cualquier actividad ilícita. Con el fin de utilizarlos de forma autónoma en un futuro, se necesitarán sistemas integrados de detección de obstáculos, los cuales son cada vez más eficaces a la hora de evitar colisiones.

En la construcción de un aeropuerto nuevo o de nuevas instalaciones aeroespaciales, los drones están ayudando en el reconocimiento topográfico. Su cámara integrada captura imágenes de alta resolución del posible emplazamiento para la construcción. Después, durante la fase de postprocesamiento, se obtienen detallados mapas de superficie 2D y 3D a partir de dichas imágenes.

Solo hay un par de factores que pueden ralentizar el rápido crecimiento del sector en determinados países. El primero es la ausencia de normativas relativas a drones para su uso en exteriores. Estas normativas están bien definidas para su uso en terrenos privados lejos del público general, pero no quedan del todo claras respecto a su uso cerca de personas. El segundo factor limitante es la falta de normalización en cuanto a los sistemas de detección de obstáculos y de navegación de drones autónomos. La navegación visual es la tecnología idónea para la mayoría de los drones autónomos, pero aún queda mucho por pulir. Visto el enorme potencial económico y el vertiginoso ritmo de desarrollo de la tecnología, lo más probable es que estas limitaciones se solucionen en un futuro muy cercano. Estos avances podrían, con toda probabilidad, cambiar la percepción pública del concepto de dron.

 

 

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