17/04/2017

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Big Data y aeronáutica

 

¿Cuánta cantidad de información puede generar el vuelo de un avión? ¿Cabe en un disco duro convencional? ¿Es manejable? ¿Es útil?

Hace algún tiempo, todos hablábamos de los discos duros que teníamos en nuestros equipos como si fuesen grandes lugares de almacenamiento de datos. Se medían en megas y se trataba de una capacidad difícil de llenar a lo largo de la vida útil del ordenador. Y aunque hoy en día medimos la capacidad de los discos duros en gigas y teras, dejando en ridículo aquellas cifras, en ese momento era realmente cierto.

La capacidad para la recolección, almacenamiento y transmisión de grandes volúmenes de datos en tiempo real desde las aeronaves en vuelo supone una mejora significativa en la seguridad.

En el año 2000 apareció un gran ordenador, en concreto, el IBM Deskstar 75GXP, el cual tenía la mayor capacidad de almacenamiento del mundo por aquella época (en el contexto comercial). Eran unos 75 GB. Sí, tal y como leen: 75 GB. Algunos de los que estén leyendo este artículo pensaran ¿solo 75 GB de almacenamiento? ¡Si los nuevos smartphones tienen 128 GB! Pues siento decirles que los datos ya no se miden en GB, sino en TB de información, que se almacenan y navegan de un sitio a otro… Es el famoso término “Big Data”, el cual seguramente hayan escuchado en las noticias, periódicos o portales de internet.

El Big Data es un término que hace referencia al almacenamiento de gran cantidad de datos para su posterior estudio. Es un término que se puede aplicar en muchos campos de interés, como pueden ser los análisis de negocio o los de riesgos, en los cuales se analizan grandes cantidades de información procedentes de diversas fuentes (estamos hablando de terabytes o petabytes) (1). Ejemplos prácticos de aplicaciones de Big Data son el análisis de los gustos de los consumidores, la hora exacta a la que hay más personas en una tienda, la edad media de grandes grupos de personas o los vectores de movimiento de los pasajeros en un aeropuerto.

La posibilidad de analizar estos volúmenes ingentes de información y extraer conclusiones ha llevado a resultados tales como deducir el estilo de la música más idóneo para incentivar el consumo, la hora exacta a la que conviene reproducir dicho estilo o el porcentaje medio de publicidad que es capaz de aguantar un consumidor.

Con esta gran cantidad de datos disponibles se ha logrado que las empresas que hacen un uso adecuado de ellos facturen más, hasta tal punto que ya se ha creado un nuevo tipo de empleo llamado Data Architech.

Pero vayamos a lo que nos importa, ¿qué tiene que ver el término Big Data con la aeronáutica? La respuesta es clara: Mucho.

Para explicar esta relación, remontémonos a un hecho lamentable, pero aclarador, que sucedió en marzo de 2014 sobre el Océano Índico: la desaparición del vuelo 370 de Malasya Airlines. Aquel suceso abrió un debate sobre la eficacia de los sistemas actuales de rastreo ante la dificultad para averiguar cuál fue la ruta seguida por el avión y su paradero final. El problema radica en que la mayoría de los datos de vuelo se registran en las cajas negras de los aviones, pero una vez perdidas estas, difícilmente vamos a poder recuperar la información. Y ahí es donde entra el concepto de Big Data. Se ha calculado que durante todo el recorrido de un avión se pueden generar en torno a unos 500-700 GB de datos. Entre ellos se pueden mencionar la temperatura registrada en sensores repartidos por toda la aeronave, nivel de combustible, humedad, altitud, velocidad, posición, imágenes de cabina, condiciones climáticas externas y un largo etcétera. Todos estos datos se están recogiendo en muchos vuelos, pero no se recopilan hasta que el avión aterriza. No son datos en línea, pero ya es un avance disponer de ellos, listos para su utilización en caso de necesidad.

A todo ello hay que sumar la capacidad, cada vez mayor, de los sistemas de comunicaciones. La capacidad para transmitir grandes volúmenes de datos a largas distancias crece de forma vertiginosa, por lo que no es descabellado pensar que todo el volumen de datos generado por un avión pueda ser recopilado en tiempo real en estaciones de tierra. De esta forma, entraríamos en una nueva dimensión en la que el análisis de los datos de vuelo pasaría de ser de correctivo a preventivo. Sin duda un avance significativo.

Creo que el Big Data ya no es un término o profesión de futuro, sino de presente. Bienvenidos a la era de los datos.

 

(1) Terabite es 1012 bytes; petabyte es 1015 bytes

 

 

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