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El aeropuerto ecológico de Galápagos

Aportar al cuidado y protección del planeta fue la visión principal que motivó a Corporación América a emprender el desafío de construir el primer aeropuerto ecológico del mundo, más aún, cuando el lugar escogido para llevar a cabo este reto fueron las Islas Galápagos, Patrimonio Natural de la Humanidad.

Es posible lograr una sinergia entre el mundo aeroportuario y el entorno, impulsando el desarrollo y crecimiento de una manera responsable y eficiente.

Este holding argentino que ha construido más de 50 aeropuertos en el mundo, quiso ser pionero en demostrar que es posible edificar y operar un aeropuerto respetuoso con el medio ambiente, sin sacrificar los altos estándares en tecnología y en calidad de servicio.

Las estrategias ambientales, aplicadas desde su diseño, buscaron obtener el mínimo impacto ambiental.  Se aprovechó la orientación de los vientos y la luz solar, así como las condiciones climáticas, el confort térmico dentro de los espacios, la calidad estética y visual en el entorno; se seleccionaron materiales óptimos de fuentes locales y materiales reutilizables; en fin, todo fue pensado y diseñado para respetar y aprovechar al máximo los recursos naturales.

Galapagos-Baltra-Airport-002Cada paso fue rigurosamente supervisado para ser reconocido y validado por el U.S. Green Building Council, el Consejo de la Construcción Ecológica de Estados Unidos, que sirve de referente para edificios ecológicos con mejores prácticas ambientales en el mundo.  En diciembre de 2014 recibimos la certificación LEED nivel Oro que otorga este organismo, convirtiéndonos en el Primer Aeropuerto Ecológico del mundo en recibirla, como construcción completa.

Además del desafío de crear una edificación respetuosa con el medio ambiente, hubo muchos detalles que hicieron de ésta, una construcción compleja y distinta; entre otros, destacamos el hecho de que el aeropuerto está ubicado en una de las islas del Archipiélago ubicado a más de 900 kms del continente, sin agua potable o carreteras. El reto fue grande y, en algunos casos, con un mayor coste económico, pero la satisfacción es enorme.  Podemos decir con orgullo que es posible lograr una sinergia entre el mundo aeroportuario y el entorno, impulsando el desarrollo y crecimiento de una manera responsable y eficiente, que no resulte en un desgaste o recarga de los sistemas naturales y deterioro de los ecosistemas.  Proyectos convertidos en realidad, como el Aeropuerto Ecológico de Galápagos, se convierten en ejemplos de lo que la arquitectura y el sector aeroportuario deben lograr.

Pero nuestro objetivos trascendieron y, en busca de ser coherentes con una actividad en pro del medio ambiente, hemos venido trabajando para conseguir la certificación de Reducción de la Huella de Carbono del programa Airport Carbon Accreditation, de la ACI (Consejo Internacional de Aeropuertos), que permite la evaluación y el reconocimiento de los esfuerzos de los aeropuertos participantes para gestionar y reducir sus emisiones de CO2.  En junio de 2015 recibimos la acreditación Nivel 1 “Mapping”, convirtiéndonos en el segundo aeropuerto en Latinoamérica en conseguirlo. Vamos a continuar con los siguientes niveles de este Programa, hasta certificarnos en Green Operation & Maintenance, lo que terminará por completar un proceso único en la historia aeroportuaria del mundo y un ejemplo a seguir para todo el sector.

Pensamos verde y construimos futuro.

 

 

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20/04/2016

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