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Transporte aéreo de lujo

 

En sus albores, el transporte aéreo se consideraba una forma de viajar exclusiva, lujosa e inasequible, reservada solo para ricos y famosos. Por una u otra razón, a aquella época se la conoce como la edad de oro de la aviación. Quienes no disponían de los recursos para volar sentían gran curiosidad por saber cómo era un avión por dentro y fantaseaban sobre el trato que se dispensaría a los pasajeros.

La época de los modernos aviones de línea, de los vuelos comerciales y del modelo de empresa low-cost ha puesto el transporte aéreo al alcance de las masas y, con ello, ha allanado el terreno a la inevitable desaparición de aquella primera imagen de exclusividad y lujo. La imagen de los asientos apelotonados y la comida recalentada y a precios desorbitados es, en la actualidad, la que impera en las mentes de los viajeros aéreos.

Se puede personalizar casi cualquier modelo de aeronave, siempre y cuando uno pueda permitírselo.

Pues bien, esa imagen no es del todo real. Una pequeña porción de esa exclusividad de la edad de oro sigue existiendo. Una parte se refleja en el lujoso espacio en cabina y el tratamiento exquisito que reciben los pasajeros de primera clase. Sin embargo, la otra parte es aún más exclusiva y considerablemente menos accesible. Me refiero al mundo de los aviones privados personalizados. Del mismo modo que los yates privados, los aviones privados personalizados de lujo constituyen uno de los símbolos de estatus más potentes entre la élite de las grandes riquezas.

No obstante, sí hay una cosa que ha cambiado desde la edad de oro y es que, entonces, no existía Internet. Antes, si nunca habías montado en avión, solo podías imaginar cómo sería su interior. No había modo alguno de verlo con tus propios ojos. Eso ya no es así y ahora se pueden ver infinidad de imágenes y vídeos por Internet y, en algunos casos, hasta disfrutar de visitas virtuales.

No me refiero solo al Air Force One, sino a aviones más grandes e incluso más anchos, con interiores completamente diseñados a medida y capricho: hogares volantes para los que pueden permitírselo.

Uno de los más grandes e impresionantes que hemos podido ver recientemente es un Boeing 787-8 Dreamliner personalizado. El primero de su clase, fue adquirido y modificado por Kestrel Aviation y Pierrejean Design Studio para un comprador de nombre no desvelado (se rumorea que de origen asiático). Además de una inmensa zona de salón, entre algunas de sus prestaciones se incluyen una suite principal completamente equipada con cama de tamaño extragrande, vestidor y un baño al que no le falta detalle, con lavabo con seno doble para él y para ella incluido. Para que se hagan una idea, según la distribución de asientos, un Dreamliner comercial tiene capacidad para unos 250 pasajeros. Pero esta versión personalizada se ha fabricado para el transporte de solo 40 personas. Con la mayoría de ellas acomodadas en el área de salón, en sus asientos de primera clase completamente equipados, el resto del espacio de la aeronave está dedicado a la relajación y a la comodidad de sus huéspedes. Pueden encontrar más información y realizar una visita virtual al avión haciendo clic aquí y aquí.

Este, en cualquier caso, es solo un ejemplo; otro, anunciado hace bien poco, es la cabina del proyecto Infinito, nacido de la colaboración entre Airbus y Pagani. Más comúnmente conocida por sus automóviles de lujo, Pagani acaba de hacer pública su intención de dar el salto hacia el mundo de la personalización de interiores para aeronaves con la ayuda de Airbus. Su nuevo interior de lujo para aeronaves se basa en el Airbus ACJ319neo e incorpora un gran número de extras de calidad suprema fabricados en fibra de carbono y cuero, con paredes de cristal como separación entre secciones. Una de sus características más llamativas es la acertadamente bautizada como “sky ceiling” (techo celestial), consistente en reproducciones de vídeo que ofrecen a los pasajeros vistas en directo del cielo sobre sus cabezas. Puede encontrar más información e imágenes de este avión aquí.

Supongo que algunos de ustedes se estarán preguntando si existe alguien tan osado, y tan adinerado, como para personalizar un Airbus 380. La respuesta es no, todavía; sin embargo, creo que no vamos a tardar en verlo aparecer. Hace unos años, al príncipe saudí Alwaleed, que ya posee un Boeing 747-400 fabricado enteramente a su gusto, se lo relacionó con un acuerdo acerca de un A380 personalizado. La aeronave, renombrada como “el palacio volante”, había dejado prendado al príncipe incluso antes de su entrega.

Más recientemente, sin embargo, Singapore Airlines anunció la inminente retirada de sus primeros cinco A380, para sustituirlos por cinco versiones nuevas del mismo avión. Dicen los rumores que cuatro de estos A380 se venderán personalizados. De hecho, el estudio británico Winch Design ha publicado imágenes de cómo podrían quedar. Entre las opciones posibles, está la de convertir una o ambas cubiertas, espaciosos salones, salas de conferencias y, cómo no, una enorme habitación principal con baño incorporado. Pueden encontrar más información sobre este avión y ver las primeras imágenes de su interior, aquí.

Estos son solo unos cuantos ejemplos de lo que hay en el mercado, pero la cantidad de aviones distintos es inmensa, así como inmensa es la variedad de interiores personalizados diseñados por algunas de las empresas más prestigiosas del mundo. Se puede personalizar casi cualquier modelo, siempre y cuando uno pueda permitírselo, ¡por supuesto!

 

 

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30/01/2018

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