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¿Volamos o comemos?

 

Cuando miramos hacia atrás, nos sorprenden muchos de los cambios que hemos vivido en los aeropuertos en el algo más de un siglo de vida de la aviación comercial. Ya no solo se trata de los modelos de aeronaves, o del diseño y el tamaño de las terminales, sino de otros aspectos relacionados directamente con el pasajero.

Una experiencia gastronómica gourmet tiene cada día más protagonismo en la experiencia del pasajero.

Hasta casi finales del siglo XX, la aviación se podía considerar elitista por cuanto que era un medio de transporte caro y exclusivo. Actualmente, sigue siendo exclusivo para quienes desean pagar un billete en primera clase, pero ya todo el mundo tiene acceso al avión por precios muy asequibles. Esto se ha traducido, especialmente en los últimos veinte años, en un incremento sostenido del número de pasajeros que usan los aeropuertos. No parece que vaya a cambiar, sino más bien lo contrario.

Los pasajeros también pasan más tiempo allí. Las medidas de seguridad impuestas en los últimos años han obligado a tiempos de embarque más tempranos y, consecuentemente, a una estancia más larga en la terminal. ¿Y cuál ha sido la consecuencia más directa? Sin duda, el aumento de los servicios de ocio, compras o restauración que se ofrecen en los aeropuertos con el fin de mejor la experiencia del pasajero.

Parece una ecuación lógica desde el punto de vista comercial: más pasajeros, durante más tiempo y en un espacio limitado.

La restauración siempre ha sido una constante en las terminales, pero, por las razones expuestas, los gestores aeroportuarios han visto una oportunidad para captar no solo al viajero que se conforma con una hamburguesa y un refresco, sino al que busca una experiencia gastronómica más glamurosa. Se han dado cuenta de que un buen número de pasajeros quiere buena comida y está dispuesto a pagarla. Veamos algunos ejemplos de lo que ya tenemos en los aeropuertos:

En el aeropuerto de Orlando (MCO), en Florida, podemos encontrar el restaurante Cask&Larder, que supuso una auténtica revolución al unirse al concepto “desde la granja hasta la terminal”. Tras su apertura, el aeropuerto mostró un incremento del 24 % en los servicios de restauración, que superó ampliamente el 7 % de aumento en el tráfico de pasajeros. Su secreto es ofrecer productos frescos y de calidad, así como los mejores platos de la cocina regional.

En el mismo aeropuerto, podremos encontrar otros restaurantes “fuera de lo normal”, como Bahama Breeze, MCO Market o Taco Loco. Precisamente, es lo que buscan los pasajeros hoy en día.

En el caso del aeropuerto Hartsfield-Jackson (ATL), en Atlanta, está el curioso caso de “One Flew South”, una experiencia gastronómica de lujo que apuesta por la colaboración con agricultores y productores locales. También ofrece grandes platos para llevar.

En el aeropuerto de El Prat-Barcelona (BCN) está el restaurante “Porta Caig”, que fue elegido por el Daily Mail como el mejor restaurante aeroportuario del mundo gracias a una extraordinaria selección de platos de la cocina regional catalana actualizados y reinventados por el prestigioso chef Carles Caig.

Sin duda, uno de los atractivos que tiene la terminal 5 del aeropuerto de Heathrow (LHR), en Londres, es el restaurante “Plane Food”, dirigido por el famoso chef internacional Gordon Ramsey. Al ser este uno de los aeropuertos del mundo con un mayor tráfico internacional, el restaurante optó por una selección de cocina europea de calidad en un entorno de diseño modernista.

El chef Dani García tiene el restaurante “DeliBar” en el aeropuerto de Málaga-Costa del Sol (AGP), donde destaca por algo tan típico y demandado como las tapas andaluzas, a las que otorga un toque de la cocina moderna.

En el aeropuerto de Toronto-Pearson (YYZ), en Canadá, destaca “Twist”, del chef canadiense Roger Mooking, que ofrece comida casera norteamericana de calidad. Hay otros restaurantes en este mismo aeropuerto donde posiblemente la cocina regional no sea su fuerte, pero están entre los más prestigiosos del mundo. Se trata del Asian Kitchen del chef Susur Lee y la Trattoria Boccone, del afamado chef Massimo Capra.

El aeropuerto de Múnich (MUC) ha sido premiado recientemente por tener los mejores restaurantes, pero si destaca por algo especial es por ser el único que tiene una fábrica de cerveza, llamada “Airbräu”, con su correspondiente local gastronómico, donde se pueden tomar platos regionales. No cabe duda de que la cerveza bávara es un producto regional de fama y prestigio.

En el aeropuerto de Hong Kong (HKG), destaca “Hung’s Delicacies”, un local de alta calidad donde la cocina regional tiene un papel protagonista y donde las carnes marinadas son una referencia.

No podemos olvidar en esta selección el restaurante “Top Air”, en el aeropuerto de Stuttgart (STU), uno de los primeros en lanzar esta tendencia, donde el chef Marco Akuzun ofrece una selección de platos gourmet europeos en los que predominan las buenas carnes.

La lista es mucho más amplia y cada día son más los aeropuertos que se suman a la tendencia de tener espacios gastronómicos de referencia en sus instalaciones.

La comida rápida, por su parte, no ha dejado de tener adeptos y, por ello, las cadenas siguen manteniendo este tipo de negocios en los aeropuertos. Pero un elevado porcentaje de los pasajeros busca específicamente una experiencia gourmet con comidas típicas y auténticas de los lugares donde viajan. Y los gestores de los aeropuertos lo saben.

¡Que aproveche!

 

 

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10/04/2018

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