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Inteligencia artificial y aeronáutica

En la actualidad se habla mucho de la Industria 4.0, pero ¿qué significa realmente esto y en qué medida tiene que ver este término con la aeronáutica? La industria 4.0 consiste en crear el concepto “Smart Factory”, una nueva manera de organizar los medios y conseguir una mayor eficiencia. Este concepto industrial se puede llevar a cabo gracias a diversas tecnologías de vanguardia entre las que cabe mencionar como ejemplo IoT (Internet of Things o Internet de las Cosas) o IA (Inteligencia Artificial).

La Inteligencia Artificial nos traerá muchas novedades apasionantes a lo largo de los años venideros en todas las ramas de la industria aeronáutica.

Con plena seguridad, esta última va a mejorar/transformar la aeronáutica en los años venideros en varios aspectos y en todos sus campos. Desde la propia fabricación de componentes, sistemas y estructuras aeronáuticas hasta la seguridad y la experiencia del pasajero en el caso de los aeropuertos.

Pero ¿en qué consiste la inteligencia artificial? Una definición coloquial sería algo así como: “máquina que imita las funciones cognitivas que los humanos asocian con otras mentes humanas”. Podríamos tomar como ejemplo los robots que saben jugar al ajedrez y que van experimentando una mejoría paulatina. Además de su conocimiento inicial, aprenden a medida que juegan y van analizando los resultados de sus acciones y las reacciones del oponente. Como un ser humano.

Cuando hablamos de IA (Inteligencia Artificial)1 en la aeronáutica estamos hablando de algo que ya está presente y forma parte de nuestras vidas. Ya se está utilizando, aunque no lo sepamos o no la percibamos. En la inteligencia artificial distinguimos cuatro evoluciones o generaciones:

En la primera generación podemos encontrar el razonamiento impulsado por reglas en los que podemos incluir, por ejemplo, toda la información que recibe un piloto o el sistema de presurización automática de la cabina.

En la segunda generación entra en juego el término Big Data, en el cual lo fundamental es la gran cantidad de datos que recopilamos para su posterior estudio. Sirva como ejemplo, en el contexto de la aviación, todos los procesos de seguridad ligados al reconocimiento facial.

En la tercera generación también está relacionado con el Big Data, pero con un razonamiento más “humano”. No son necesarios tantos datos como en las generaciones anteriores y se puede afirmar que es una versión mejorada. Supone la optimización de la intercomunicación entre departamentos y acortará los tiempos de “recolección de datos”.

En la cuarta generación, si hablamos de un futuro no muy lejano, la idea es obtener patrones cambiantes con los datos que ya hemos obtenido y dependiendo cada situación. Es lo más cercano a la forma de tratar la información que tiene el ser humano. Como ejemplo, podríamos crear aviones autónomos que tengan en cuenta todos los parámetros necesarios para realizar un vuelo seguro y que sepa actuar eficazmente ante cualquier situación que no esté prevista gracias a los datos de los que dispone.

En la actualidad, el proyecto europeo TATEM llevó a cabo una línea de investigación consistente en mejorar el pronóstico del desgaste del freno de un avión. Para ello se utilizaron dos técnicas de la Inteligencia Artificial, la minería de datos (Data Mining) y el aprendizaje (Machine Learning). Los dos objetivos principales eran minimizar los gastos de mantenimiento del avión y reducir los tiempos de esperas entre vuelos, ya que muchas veces se retrasan porque entre vuelo y vuelo se realiza el chequeo de algunos componentes del avión. Con todos los datos obtenidos determinaron que se puede optimizar la ruta de los vuelos con el objetivo de que el mantenimiento de los aviones se realice en determinados países donde sale más barato realizar el mantenimiento o donde conviene más por disponibilidad, especialización u otros factores.

Una derivada habitual cuando se habla de este tipo de innovaciones es que muchas de las personas implicadas se preguntan ¿cómo afectará la IA a mi trabajo? La respuesta es simple: la IA no solo transformará a las empresas sino también a las personas, que se tendrán que readaptar a nuevos sistemas de trabajo. Como ejemplo, en un trabajo de tipo repetitivo (industrial, de recolección, de proyecto o de análisis) es obvio que podrá ser reemplazado.

La IA nos traerá muchas novedades apasionantes a lo largo de los años venideros. En el contexto aeroportuario, por ejemplo, hay miles de posibilidades de desarrollo para satisfacer las demandas de mejora de la experiencia del pasajero. En el ámbito industrial, por su parte, las tendencias se orientarán a la mejora de la eficiencia de los procesos, minimización de los errores u optimización de la gestión de fábrica, por poner varios ejemplos. Observándolo desde una perspectiva más general, de empresa, también ayudará a reducir costos y mejorar el servicio, sin duda un objetivo que persigue cualquier compañía.

 

1 – Según Takeyas (2007) la IA es una rama de las ciencias computacionales encargada de estudiar modelos de cómputo capaces de realizar actividades propias de los seres humanos en base a dos de sus características primordiales: el razonamiento y la conducta.

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12/11/2018

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