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Tribuna por Konrad Cioch, Aerobits

La integración de sistemas aéreos no tripulados (UAS) en el espacio aéreo no segregado es uno de los mayores retos de la aviación moderna. No basta con regular el uso del espacio aéreo únicamente en términos jurídicos. Esto ya ha quedado claramente demostrado en los informes de la Administración Federal de Aviación en Estados Unidos (FAA), que actualmente registran más de 150 acercamientos peligrosos de vehículos aéreos no tripulados (UAV) a vehículos aéreos tripulados al mes. Esta cifra es 10 veces superior a la de 2014, y se prevé que siga aumentando en los próximos años. En Europa, la escala de este fenómeno es menor, pero su dinámica está a un nivel similar.

El primero que abra su espacio aéreo para los UAS comerciales lanzará un potente mercado de nuevas tecnologías que afectarán a nuestro día a día.

Para garantizar que los vehículos aéreos tripulados y no tripulados compartan el espacio aéreo de un modo seguro, se requieren soluciones sistémicas adicionales a los reglamentos jurídicos. Nos referimos a la conocida tecnología DAA (detectar y evitar), con la que se prevé garantizar unos espacios de separación seguros. Los grupos de trabajo que desarrollan la normalización de la tecnología DAA (a excepción de su capa física) son, entre otros, TCA SC-228 y EUROCAE WG-105.

Se prevé que estas soluciones sean compatibles con los sistemas de control de tráfico aéreo tripulado, como ADS-B (sistema de vigilancia dependiente automática) y SSR (radar secundario). La producción de sistemas de aviónica para la aviación de gran envergadura es un proceso complejo de varias fases, que se incluye en el marco definido por las órdenes técnicas estándar (TSO). En el caso de la producción de productos de aviónica para UAS, existen restricciones adicionales significativas relacionadas con el tamaño, el peso, el consumo de energía y el precio.

Tales requerimientos fuerzan a equilibrar las posibilidades de la electrónica actual y los métodos de procesamiento de señales más recientes. Por este motivo, tan solo unas pocas empresas del mundo ofrecen microaviónica para los UAS. En Europa, es la empresa polaca Aerobits, que, además de transceptores ADS-B listos para usar (de 20 g de peso), ofrece soluciones de fabricantes de equipos originales (OEM) en forma de módulos electrónicos para la integración de bajo nivel de la funcionalidad ADS-B en controladores UAS o estaciones de tierra.

Estos sistemas abren el camino a la integración de UAS en el espacio aéreo, al tiempo que garantizan su compatibilidad con la aviación tripulada. El trabajo de dichas soluciones se está llevando a cabo con independencia de las instituciones de aviación mencionadas anteriormente. Cada país recurre a una determinada autonomía de las oficinas de aviación locales e intenta definir la estructura de la gestión de tráfico no tripulado (UTM) y el concepto de U-Space por su cuenta. Hay mucho en juego.

El primero que abra su espacio aéreo para los UAS comerciales lanzará un potente mercado de nuevas tecnologías que afectarán a nuestro día a día. Una ventaja adicional del trabajo independiente en la integración de drones en el espacio aéreo será la capacidad de verificar varios conceptos de sistemas que agilizarán la elaboración de unas directrices detalladas para la UTM y el U-Space.

 

 

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03/12/2018

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